Es el año 2013. Estoy brindando una charla en una escuela primaria, cuando una maestra me dice: "Tengo una estudiante que es ciega y quiere conocerte".

En el exacto momento en que me dice esto, estoy parado en el medio de 500 niños dando la charla. Me agacho, converso con la niña un rato, siento su dulzura, le doy un beso y continúo con el evento.

Ya cuando todo termina, otra maestra se acerca y me dice: "Mi niña quiere conocerte y tú no la dejaste".

“¿Tú no la dejaste?”, me pregunto a mí mismo. Su energía me confunde. Suena positiva, pero con una solicitud extraña o diferente. Y respondo: "¡Hola amiga! Sí, la conocí hace un rato". Al cual ella me remarca: “No, no la dejaste conocerte".

Ahora me retumba ‘conocerte’ y pienso: “Aquí hay algo nuevo para mí.”

La maestra me lleva a donde la niña. Por su tamañito, me agacho y me quedo quieto. Ella empieza a tocarme la cara, las manos, los brazos, las orejas, el torso, las piernas, los pies. Casi todo el cuerpo.

Al tocarme el arete en la nariz, hace una pausa interesante. Algo está sucediendo dentro de su mente. Y de repente su postura cambia ufff cuando nota que tengo los pies descalzos.

Aquí la maestra me dice: “Ella está poniéndole rostro y cuerpo a la voz que escucha en televisión”.

Algo en mi pecho se conecta con este momento. No sé qué es, pero me entra una alegría. Un momento especial que incluye unas cuantas lágrimas.

Por lo que entiendo... la niña está formando una figura. Una especie de forma en su mente.

Y como no quiere quedarse con una idea vaga, ella está recorriendo todo. Mis facciones, las curvas, la textura. Está sintiendo para recrearlo en una forma en que ella puede entenderlo en su imaginación. Literalmente sintiendo: Tacto.

Y esto es lo que significa “conocerte”.

Hoy, junio 2020, me pregunto:

“¿Qué es eso que me falta conocer de mí? ¿Y de ti? ¿Donde me falta recorrer las facciones, las curvas, las texturas, para realmente entender lo que debo?”

La técnica de la niña me sirve. Es una forma exploradora, abierta, sin juicio... que permite que las imágenes necesarias aparezcan en la mente.

Todos los días es un entrenamiento nuevo. Hoy es re-valorando lo que esta gran niña, gran maestra, me enseñó. Gracias.

-Robert Baum
”Sé la persona que viniste a ser, para vivir la vida que viniste a vivir.”

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