Mira... hay un grave error del ser humano, que es que el ser humano siempre piensa que puede controlar el resultado. El resultado va a ser el que es.

Y uno no lo decide en verdad, la vida va diciendo qué necesita.

Puede ser -y aquí abro un paréntesis- Puede ser que la persona dice “Es que voy a lograr el resultado A”. Y ese resultado A puede pasar ahorita, pero quizás no es lo que la persona necesita realmente en su vida. Por ende la persona siente que controló la decisión, pero la vida -al pasar de los años, meses o lo que sea- la reubica en su lugar. Y la persona se desbarata en el proceso.

Entonces la gente tiene esta ilusión de que pueden controlar... pero en realidad están controlando la decisión en el momento, no la decisión a largo plazo.

La decisión a largo plazo es que la energía universal, la energía de la vida, siempre va a forzar lo que necesita que pase.

Y uno puede resistirse: pelear... o uno puede huirle a eso -o sea: “ya no me importa toda esta vaina, para el carajo todo”- huir...

Pero en ninguna de esas dos uno aprende lo que tiene que aprender. Y uno sufre en ambas. Uno sufre peleando o uno sufre huyendo.

Al final de todo esto, la tercera decisión siempre es la mejor. Es la más difícil de aceptar.

¿Cuál es la tercera opción? Metabolizar todo en el exacto momento, en el tiempo real.

No es ni blanco ni negro, es gris.

Si me paro en el gris, estoy derritiendo el blanco y el negro… estoy fusionando estos extremos.

¿Doloroso? Sí, claro.

¿Toma tiempo, comprensión y madurez? Sí claro.

¿Qué significa el área gris? Flow.

El área gris significa “yo me pauso y permito que estas sensaciones, estas emociones, pasen a través de mi cuerpo.... sin juzgarlas, ni derecha ni izquierda, ni blanco ni negro”.

Y vamos paseando un espectro emocional, que nos va cambiando todo lo que sentimos y pensamos.

No me doy cuenta hacia a dónde lo está cambiando, pero sí siento el cuerpo entero, el calorcito que va pasando por la cabeza, por el cuello, por el pecho, hacia abajo hacia las piernas, hacia los pies.

Es como un calorcito, como una sensación que va pasando y va cambiando literalmente las células. Proceso químico, corporal.

Y cuando ese proceso termina de pasar, entonces me da lo que tengo que aprender de esa experiencia. Experiencia emocional.

Así que, si lo peleamos, no estamos haciendo el proceso adecuadamente. Y si huimos, tampoco estamos haciendo el proceso adecuadamente. Porque no estamos aprendiendo lo que tenemos que aprender.

Si esperamos…

‘Esperar’ es un tema especial. La gente piensa que ‘esperar’ es hacer nada, piensan que esperar es inacción. Pero, esperar es un verbo. Esperar es una acción.

Es esperar activamenta. ¿Qué significa activamente? Permitir que estas sensaciones y emociones pasen a través de todo el cuerpo, el tiempo que necesiten pasar, para darnos al final ese aprendizaje -ese cambio interno emocional, aprendizaje, lo que sea que sea que nos da- para poder seguir siendo nosotros cada vez más nosotros.

Es vivir la vida esa, que la vida está diciendo que vivamos.

Después de metabolizar, luego de ese proceso, viene la calma.

Y con esa calma entonces viene la respuesta.

Entonces ni huyes ni peleas...

Descubres.