Mi hija se llama Tuit. Ella tiene sus pepas y adicional tiene sus premios. Sus pepas están todo el día servidas, esperándola... pero cuando tiene hambre, ella viene a pedirme premios. Literalmente lloriquea los premios y rasca su envase.

He hablado con ella ufff, explicándole que sus pepas son alimento y que los premios solo son placer momentáneo.

La he llevado a su plato de pepas para explicarle (ella me sigue hasta allá). Le he traído sus pepas y se las pongo enfrente para que entienda. He hecho todo lo posible para comunicarle qué es lo que realmente la alimenta y ella sigue pidiendo placer cuando tiene hambre.

En una capa más profunda:

He notado que ella me sirve de reflejo, así mismito ando yo por la vida. Por más que sepa qué es lo que me alimenta, solo lo voy a aceptar cuando quiera aceptarlo.

Esto es una nota para mí mismo:

Por favor, aprovecha el alimento que te da la vida y entiende que hay ocasiones especiales para placer. Alimento y placer, cada uno tiene su momento y su ‘para qué’.

Gracias hija mía, por enseñarme tanto. Ahora porfa cómete tu alimento.

-Robert Baum

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