En respuesta a un post que hice en estos días sobre “Solo dale tu energía a quien te la pide”, varias personas me han preguntado algo igual o similar a lo siguiente:

“¿Cuál es el problema en dar mi energía sin que me la pidan? ¿Por qué no la reciben?”

Mi forma simple de entenderlo es el siguiente:

Las energías son como el sexo, algo entra en algo. Si alguien quiere meter su energía sin consentimiento, de seguro la otra persona no quiere ser violada.

-Robert Baum
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